miércoles, 30 de marzo de 2011

El exponente de Lyapunov: 1er acto 2o

-¿Dígame, Señor Dandé...despertó finalmente con eso?- Dijo El Charca. Dandé se sintió ofendido no solo por haber sido empapado gracias a la cubeta con agua; además le enojaba el hecho que lo llamarán Señor Dandé. Hasta donde el sabia, llamar Señor  "Apellido" a alguien era considerado una ofensa.
Pero prefería eso a que lo llamaran Dandé al cuadrado. Algunas personas creían que sus padres eran familiares, pero la verdad es que su madre reemplazo el apellido de su padre cuando este despareció. Pero ese era un tema interno que aunque había que tratarlo ya, tendría que ser despues.
-Disculpe, Profesor Stanislav...pero para no haber despertado, tendría que haber estado muerto
-Y querrás estarlo Fedor...mañana a primera hora quiero  renormalizados los tres diagramas
de divergencia primitiva en QED. Seria más sencillo si apuntas lo que
anoté en el pizarrón mientras dormias, pero...
Y Charca se avalanzó para borrar todo lo escrito. Varios compañeros vacilarón un "No" que se apago
en la medida que Charca se dio media vuelta hacia la clase.
-Govnó!- Dijo el profe -Lo hice sin querer.
Nadie le creyó, evidentemente.
-Si no traes resueltos esos diagramas para mañana mismo, voy a empezar a dudar de la necesidad de tenerte en este instituto Fedor. ¿Quieres la calle Fedor? ¡¡¡Ahi esta la calle Fedor, arriba de nuestras cabezas Fedorrr!!!-
Con cada Fedor que decía más marcaba su "r", denotando su procedencia. Dandé desconocía si esto lo hacía a próposito o era consecuencia de su ira.
-¡Fuera de mi vista, todos!¡Capítulos 2 y 3 leídos y resueltos para la próxima clases, mierrrrda!
Todos echaron a correr, mientras el profe lanzaba puños al aire y pateaba las sillas mientras gritaba algo en ruso. Venía haciendo eso desde primer año.
Dandé le tenía cariño a esta escena. En cierto sentido, era una escena de guerra, vigorizante. Nada ni nadie lo iba a sacar del lugar más seguro que había conocido en su vida.

martes, 29 de marzo de 2011

viernes, 25 de marzo de 2011

El exponente de Lyapunov: 1er acto

Despertar. Soñar y despertar de nuevo. Finalmente se despierta.
Se despierta en un contexto somnoliento; diferenciar la realidad
se hace ya tan pesado. Escucha ruidos en el exterior, parecen
ser cercanos a la Facultad. No importa su cercania, si no su
movimiento relativo...eso, lo que sea que fuere...¿se esta acercando?

-Hasta cuando te despiertas, Dandé!- exclama un susurro que proviene
del camarote vecino -mañana tenemos clases con "El Charca",
te recomiendo que descanses y que nos dejes descansar!-
Dandé no se había dado cuenta que generaba tanto ruido. De seguro
su pulso se había acelerado con el ruido (¿lejano aún?) y había
despertado al Cheno...pero ahora ya no podía controlar su leve
pero crónica asma; el mero hecho de recordar al Profesor Chercanovsky,
"El Charca", lo había angustiado de sobre manera y le sería imposible
reconciliar el sueño de forma rápida, a pesar de la resaca académica
que le seguía acompañando a altas horas de la noche.

¿Porque "El charca" era asi? El no crecio en un régimen soviético estricto,
como Landau, el mito. Charca crecio en una Rusia occidentalizada,
un San Petesburgo más San Hollydsburgo, un Moscú de Mc Donalds, en fin...
en una Rusia más norteamericana que otra cosa.
Dandé creia Charcha miraba con melancolía los tiempos de una Rusia que nunca
conocio, la de la guerra fría, el rigor y esfuerzo soviético, el crecer
con y para el pueblo (sin importar el costo). Por eso tenía una cubeta
con agua en la sala de clase, para recordarle a el dormilón,
a el perezoso americano de comodidades o a el europeo artístico de lujos que existio
una nación en el mundo que tuvo rigor, que sufrio múltiples guerras e invasiones
y que siempre se sobrepuso frente al invierno con la frente bien en alto
y con el Vodka bien guardado.

Vodka. Vodka que vale oro, Vodka artesanal, Vodka para pocos...Dandé a sus 21 años
de edad no sabía lo que era el Vodka. Al parecer solo El Charca le conocía.
-Pero que son esos ruidos de mierda!- decia Dandé con ira hacia sus adentros. Ya
no confiaba en nada ni nadie, ni en la estructura internado en la cuál estudiaba
física, ni en los traicioneros paisaje que la rodeaban...ni en esa cordillera de
la costa, a la cuál quería ver ceder, pero ojalá desde un lugar seguro...